Coger el sendero que te lleve a tu niñez. Cogerlo y que te lleve a un verano,el verano que nunca olvidaste,por que es imposible de olvidar.Sentir el aroma,ese aroma que solo tiene ese lugar,sentirte como en casa,como en la inmensa eternidad.Una brisa alborota tus cabellos al sol,tumbarte en la espesa y verde hierba, vagamente adornada de amapolas entre algún trigal.Abrir los ojos y sentir un despertar.El alma se resiente por tanta felicidad,¿será real? No paro de repetírmelo.Perdí la noción del tiempo tras coger el sendero,se diría que seguí a un conejo blanco.Caminé sin rumbo establecido por esos parajes que ni siquiera recuerdo donde se hallaban.Sin darme cuenta me adentré en un frondoso bosque donde predominan luces,como las de Navidad.En el suelo crecen palabras con jugosos significados.Una sensación invadió mi cuerpo,estaba llena de vida y sin mas eché a correr.El bosque desapareció tras mis pisadas.La brisa volvió y me alborotó de nuevo el cabello. Observe durante largo tiempo un estanque de agua limpia como nunca antes había visto.Le robé a un bello jardín unas de sus más bellas flores y seguí caminando. El cielo se nublo. Algo me atrapó de tanta felicidad y nostalgia,la madurez. Desperté, estaba tumbada en la cama con una terrible sonrisa de oreja a oreja imposible de ocultar.Había estado en un lugar que jamás nadie podría destruir.Porque nada ni nadie podrá arrebatarme jamás los recuerdos de mi tierna infancia.